¿La igualdad? Yo creo que lo de ser iguales suena muy bien, pero que casualidad q siempre nos la imaginemos con el semejante acaudalado, el afortunadillo. Equidad en posibilidades? Equidad en oportunidades? Equidad en virtudes innatas? Mmmm no me convence. En todo caso, diría que somos libres de elegir ser iguales a nuestros semejantes (Curioso eso de semejante, que en un sentido estricto, significa "tu igual", aunque nos vamos a dejar de cristiandeces y vamos a limitarnos a su sentido antropológico). Somos libres, como digo, de elegir considerarnos y tratar al resto como iguales a nosotros. Pero no seamos cínicos, claro que no somos iguales. Y precisamente la clave está en ser plenamente consciente de ello y aceptarlo, digerirlo y actuar en consecuencia de ello. Dejemos de consolarnos estúpidamente con la feliz idea de que todos somos iguales ante los ojos de....¿De la espalda que damos al 'prójimo' cuando las cosas nos van bien?. Perdón, ¿mejor que en el momento en el que se nos ocurrió postular tales afirmaciones, acerca de la igualdad?
Mmm iguales.
Pero ¿y el derecho a serlo? ¿Tenemos derecho? El derecho es la herramienta que ha inventado el ser humano para gestionar la conducta humana y en base a postulados y supuestos de justicia que nunca podremos decir que son absolutos, pero sí que a lo largo de los años es lo que nos ha parecido más adecuados.
Pues bien, como herramienta de gestión, la igualdad ha de ser uno de los puntos de la sangría principal del índice de derechos intrínsecos y fundamentales. Eso claro que sí. Somos libres y queremos y soñamos y confiamos nuestras decisiones a nuestras capacidades en el mundo del libre albedrío. Individualmente. Pero es evidente que al pasar a decisiones colectivas, hay que establecer ciertas reglas. No hablo de reglas universales y absolutas, que en ciertos aspectos también, ya sea al menos, para despertar las dormidas mentes que son incapaces de ubicar como hemos o no hemos de hacer las cosas o el qué se nos ha concedido como seres humanos por el hecho de ser seres humanos, como la declaración universal de los derechos humanos. Reglas para gestionar el egoísmo, el desmesuramiento innato con el poder, nuestro ANIMALISMO.
Pero no lo utilicemos como herramienta para controlar a la sociedad; que siiiii, que ya sé que hemos aprendido de los errores del comunismo... que ya sé que la iglesia vendía indultos que te daban derecho a entrar directo y rectito al cielo, como semejantes. Que ya sé que hemos aprendido de eso (O no).
Pero seguimos siendo unos putos cínicos. Seguimos utilizando la igualdad como campaña de control y somnífero contra el pensamiento crítico, sobretodo ciertas institucioncillas, y no quiero señalar con el dedo acusador.
Feminismo, sí, como derecho. De libre elección.

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