miércoles, 3 de julio de 2013

900 miles

900 miles recorreré para llegar hasta tí. 900 millas que sortear para alcanzarte

http://www.youtube.com/watch?v=-VhmT6vOZRc&list=PL80F1E7F0A4221082&shuffle=5183

Ten por seguro que caeré y recaeré en la tentación de abandonar la gesta para volver a mi vida normal

Mi vida normal

Pero, ¿sucumbir?; sucumbir es de necios y de cobardes. Y es verdad que soy un cobarde, de hecho cada mañana mi subsconciente se encarga de despejarme de dudas plantándome contaminantes semillas en los sueños e invitándome a abandonarme a la gandulería del lamento. Pero, ¿necio?

Diviso tu rostro entre las acartonadas acequias y rastrojos del camino. La imagen es pobre pero encaja perfectamente entre sus imperfectos relieves y entresijos. El suelo llora tras mi paso.

La locura es mi compañera y la soledad mi carga, aunque en el colofón de la tarde tiendo a confundirlas, debatiéndome con mi Yo particular e insano.

El paisaje, hondo e infinito, me absorbe en su perspectiva y me ciega, dejándome desnudo y expuesto. Tengo ganas de correr

Tu rostro es bello como la melodía de un arpa, sensible y grácil como el tacto de un pelaje plumoso y abundante. Y todos los días, al ocaso, me acompaña para recordarme que siempre mereció la pena vender mi alma a nuestra quimera.

Hasta pronto, hasta nunca y hasta ayer

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